OXABITS

Matemáticas para ingenieros

¿Puede un número ser «medio periódico»?
Autocorrelación y espectro de las cifras de e

OXABITS · Nota técnica, Jerez de la Frontera, septiembre de 2026

Resumen

Se estudia la periodicidad de las cifras decimales del número e con las herramientas del tratamiento de señal. Se reproduce un experimento del autor: se desliza una muestra de las primeras m cifras sobre las siguientes y se cuenta cuántas coinciden en cada posición. Con 2^{20} cifras calculadas para esta nota, el resultado es indistinguible del de una secuencia aleatoria, con una fracción de coincidencias que sigue la distribución binomial y una autocorrelación que queda dentro de la banda \pm2/\sqrt N en el 95{,}3\pc de los retardos. Para dar sentido a la idea de «grados de periodicidad» se recurre a la clasificación espectral de las secuencias y se propone medirla con el exponente \alpha con que crece el pico del espectro, N^\alpha: vale 2 para las secuencias periódicas y la de Fibonacci, \log_23\approx1{,}585 para la de Thue–Morse, 1 para la de Rudin–Shapiro, y 1{,}08 para e, que se reduce a 0{,}99 al descontar el factor logarítmico propio del ruido. Se demuestra que iterar la autocorrelación eleva el espectro a la potencia 2^{k-1} y converge a una senoide pura en la frecuencia dominante: en una secuencia periódica esa frecuencia es estable, y en e cambia con cada tramo de cifras analizado.

Palabras clave: Número e, autocorrelación, teorema de Wiener--Khinchin, espectro, secuencias de Thue--Morse y Fibonacci, números normales.

Introducción

Un número racional tiene cifras decimales periódicas y un irracional no: la frontera es tajante. Pero un ingeniero acostumbrado a las señales sabe que entre una senoide y el ruido blanco caben muchas cosas, y es natural preguntarse si entre «periódico» y «no periódico» también caben grados. El autor abordó la cuestión hace años con MATLAB y las cifras de e. Tomaba las diez primeras cifras decimales, las deslizaba sobre las mil siguientes y miraba la correlación en cada posición. Después repetía con cien cifras sobre diez mil, y llegó a autocorrelar el resultado de la autocorrelación, y el resultado de ése, varias veces seguidas. La conclusión fue que no aparecía periodicidad alguna.

Esta nota rehace aquellos experimentos con 2^{20}=1\,048\,576 cifras, les da el marco teórico que tienen y responde a la pregunta de fondo: sí existe una manera precisa de hablar de grados de periodicidad, y la autocorrelación, a través de su transformada de Fourier, es la herramienta que la mide.

Las cifras de e

Las cifras se han calculado con la biblioteca de precisión arbitraria mpmath [1], con veinte cifras de guarda. Sus frecuencias son muy parejas: la cifra menos frecuente, el 0, aparece 104\,281 veces y la más frecuente, el 4, 105\,276, frente a las 104\,857{,}6 esperadas. El estadístico \chi^2 vale 8{,}4 con 9 grados de libertad, un valor completamente típico.

Lo que se sabe demostrar es poco. Euler probó en 1737 que e es irracional, así que sus cifras no son periódicas a partir de ningún punto. Pero no se sabe si e es normal, es decir, si cada bloque de k cifras aparece con frecuencia 10^{-k}; ni siquiera se sabe si todas las cifras aparecen infinitas veces. Todas las pruebas estadísticas realizadas, sobre billones de cifras, son compatibles con la normalidad [2].

El experimento de la plantilla

Sean d_1,d_2,\dots las cifras decimales. La plantilla es el bloque de las m primeras, y para cada desplazamiento k se mide la fracción de posiciones en que coincide con el bloque que empieza en k+1: c_m(k)=\frac1m\,\#\{\,i\le m:\ d_i=d_{i+k}\,\}. Si las cifras fueran independientes y uniformes, cada posición coincidiría con probabilidad 1/10, y m\,c_m(k) seguiría una distribución binomial de parámetros m y 1/10: media 0{,}1 y desviación típica \sigma=\sqrt{0{,}09/m}. La TABLA 1 muestra que eso es exactamente lo que ocurre, y la Fig. 1 lo ilustra para m=100.

Coincidencias de la plantilla de m cifras sobre n cifras
m n Media \sigma medida \sigma teórica Máximo
10 1 000 0{,}099 0{,}097 0{,}095 0{,}50
100 10 000 0{,}100 0{,}030 0{,}030 0{,}22
1 000 100 000 0{,}100 0{,}009\,5 0{,}009\,5 0{,}141
Fracción de cifras que coinciden al deslizar las 100 primeras cifras de e sobre las 10 000 siguientes. Las líneas punteadas marcan 0{,}1\pm3\sigma. A la derecha, el histograma de los valores y la distribución binomial esperada para cifras aleatorias.

Los máximos tampoco revelan nada. Con m=100 el mayor valor, 0{,}22, está a 4{,}0\,\sigma de la media, y con m=1\,000, a 4{,}3\,\sigma; es lo que cabe esperar como máximo de unas diez mil y unas cien mil muestras aleatorias, respectivamente. El único valor llamativo aparece con m=10: en k=4 coinciden la mitad de las cifras. Es la famosa repetición del principio, e=2{,}7\,1828\,1828\,45\ldots, en la que el bloque 1828 aparece dos veces seguidas. Es una coincidencia: la probabilidad de que un bloque de cuatro cifras se repita a continuación de sí mismo es 10^{-4}, pero hay muchas curiosidades posibles que buscar en las primeras cifras de un número.

Coincidir en todas las cifras de la plantilla tiene probabilidad 10^{-m} en cada posición. Con m=10 haría falta mirar del orden de 10^{10} desplazamientos para esperar una sola coincidencia completa, y con m=100, 10^{100}. Por eso la correlación «se va al carajo» al crecer la plantilla: no porque el método falle, sino porque en una secuencia aleatoria los bloques largos no se repiten a distancias observables.

La autocorrelación

La forma estándar del experimento es la autocorrelación de la secuencia centrada, r(k)=\frac{\sum_i(d_i-\bar d)(d_{i+k}-\bar d)}{\sum_i(d_i-\bar d)^2}, que usa todas las cifras disponibles en lugar de una plantilla. Para una secuencia periódica de periodo p, r(k) vuelve a valer 1 en cada múltiplo de p. Para una secuencia de valores independientes, r(k) se comporta para k\ne0 como una variable normal de media nula y desviación 1/\sqrt N, y el 95\% de los retardos debe caer en la banda \pm2/\sqrt N [3].

La Fig. 2 compara las cifras de 1/17=0{,}\overline{0588235294117647}, de periodo 16, con las de e. En 1/17 la autocorrelación es una estructura rígida que se repite cada 16 retardos. En e, con N=2^{20}, el mayor valor absoluto entre los retardos 1 y 1 000 es 0{,}002\,9, y 47 de esos mil retardos, el 4{,}7\%, caen fuera de la banda \pm0{,}002: lo esperado del ruido blanco.

Autocorrelación de las cifras de 1/17 (arriba) y de e (abajo, N=2^{20}), para los retardos 1 a 200. La franja gris es la banda \pm2/\sqrt N que contiene el 95\% de los valores de una secuencia aleatoria; obsérvese la diferencia de escala.

Grados de periodicidad

El espectro

La autocorrelación y el espectro de potencia son la misma información: por el teorema de Wiener–Khinchin, uno es la transformada de Fourier del otro [4]. Para secuencias infinitas, el espectro es una medida sobre las frecuencias, y toda medida se descompone de forma única en tres partes (descomposición de Lebesgue). Esa descomposición es, precisamente, la clasificación de grados de periodicidad que se buscaba [5][6]:

La Fig. 3 muestra los tres aspectos. El espectro de Fibonacci está hecho de picos, el de Thue–Morse de racimos que se repiten a todas las escalas, y el de e es una alfombra plana.

Periodogramas de las primeras 2^{13} cifras de tres secuencias: la palabra de Fibonacci (espectro puntual), la de Thue–Morse (singular continuo) y las cifras de e (plano, como el ruido blanco).

Una medida: el crecimiento del pico

Las tres clases se distinguen por cómo crece el pico del periodograma |X_N(f)|^2 al aumentar el número N de términos. Si hay una raya espectral en f_0, los N términos se suman en fase y |X_N(f_0)|^2 crece como N^2. Si el espectro tiene densidad, las contribuciones se suman como un paseo aleatorio y |X_N|^2 crece como N. Las secuencias singulares continuas quedan en medio. Se puede definir entonces el exponente \alpha=\lim_{N\to\infty}\frac{\log\max_f|X_N(f)|^2}{\log N}\in[1,2] y, a partir de él, un grado de periodicidad \gamma=\alpha-1, que vale 1 para lo periódico y 0 para lo que se comporta como ruido. Esta definición no es una nomenclatura establecida, sino una forma concreta de dar cuerpo a la idea; está emparentada con las dimensiones espectrales que se usan en la teoría de sistemas dinámicos [6].

Para la secuencia de Thue–Morse, \alpha=\log_23\approx1{,}585.

Escrita con valores \pm1, t_i=(-1)^{s(i)}, donde s(i) es la suma de las cifras binarias de i, sus primeros 2^n términos cumplen t_{i+2^j}=-t_i para i<2^j. De ahí la factorización X_{2^n}(f)=\sum_{i<2^n}t_i\,e^{-2\pi\mathrm i fi}=\prod_{j=0}^{n-1}\bigl(1-e^{-2\pi\mathrm i\,2^jf}\bigr). Cada factor tiene módulo 2|\sin(\pi2^jf)|. En f=1/3, 2^jf es congruente con 1/3 o 2/3 módulo 1, y cada factor vale \sqrt3. Así |X_{2^n}(1/3)|^2=3^n=N^{\log_23}. Que no se puede superar ese crecimiento es un resultado más delicado [8].

La Fig. 4 y la TABLA 2 dan los exponentes medidos entre N=2^{15} y N=2^{20}. Para el ruido hay un matiz: el máximo de N/2 valores aleatorios del periodograma crece como N\ln N, no como N, lo que añade unas centésimas a la pendiente en este rango. Descontado ese factor, e y \pi quedan en \alpha\approx1.

Crecimiento del pico del periodograma con el número de términos, relativo a su valor en N=2^{10}. Las líneas discontinuas son las pendientes 2 (periodicidad) y 1 (ruido); \alpha es la pendiente medida entre 2^{15} y 2^{20}.

@lccc@ Secuencia & Espectro & \alpha medido & \gamma=\alpha-1
1/7, 1/9973 & puntual & 2{,}00–2{,}02 & 1
Fibonacci & puntual & 2{,}02 & 1
Thue–Morse & singular continuo & 1{,}585 & 0{,}585
Rudin–Shapiro & abs. continuo & 1{,}00 & 0
Cifras de e & ¿abs. continuo? & 1{,}08 (0{,}99)* & \approx0
Cifras de \pi & ¿abs. continuo? & 1{,}10 (1{,}02)* & \approx0

Con esta vara de medir, la secuencia de Thue–Morse es «un 58% periódica», y las cifras de e, hasta donde permite ver un millón de ellas, no lo son en absoluto: su grado de periodicidad es el del ruido.

Autocorrelar la autocorrelación

Sea A_1 la autocorrelación circular de las n primeras cifras centradas y A_{k+1} la autocorrelación circular de A_k, normalizada a A_k(0)=1.

Si P(f) es el periodograma de la secuencia, el espectro de A_k es proporcional a P(f)^{2^{k-1}}. En consecuencia, si P tiene un único máximo en f^*, A_k(\tau)\to\cos(2\pi f^*\tau) cuando k\to\infty.

Por el teorema de Wiener–Khinchin, la transformada de Fourier de la autocorrelación de una señal es el módulo al cuadrado de la transformada de la señal. La de A_1 es, pues, P, que es real y no negativa; la de A_2 es P^2, la de A_3 es P^4 y, en general, la de A_k es P^{2^{k-1}}. Al elevar a potencias crecientes, el cociente entre P(f^*) y cualquier otro valor crece sin límite, y tras normalizar sólo sobrevive la pareja de frecuencias \pm f^*, cuya transformada inversa es el coseno.

Iterar la autocorrelación es, por tanto, un método de la potencia aplicado al espectro: una lupa exponencial que aísla la componente más fuerte. En una secuencia periódica esa componente es un armónico del periodo, y es la misma se tome el tramo que se tome: para 1/7 la frecuencia dominante corresponde siempre al periodo 2 (un armónico del periodo 6), y para 1/17 al periodo 16/3, con 10 000, 20 000, 30 000 o 50 000 cifras.

En e la lupa también converge, y muy deprisa: con n=10\,000 cifras, la correlación de A_k con el coseno final es 0{,}09, 0{,}25, 0{,}58 y 0{,}77 para k=1 a 4, y 0{,}999\,9 para k=8 (Fig. 5). Pero el periodo al que converge, 2{,}047, es el de la mayor fluctuación aleatoria del periodograma, y cambia con el tramo: 5{,}44 con 20 000 cifras, 23{,}9 con 30 000 y 2{,}19 con 50 000. Las autocorrelaciones iteradas no descubren una periodicidad oculta; amplifican la mayor casualidad disponible. La inestabilidad de la frecuencia dominante al variar el tramo es, precisamente, la firma de la ausencia de periodicidad.

Autocorrelaciones iteradas A_1, A_2, A_4 y A_8 de las primeras 10 000 cifras de e, retardos 1 a 60. La iteración convierte el ruido en una senoide de periodo 2{,}047, que es la frecuencia de mayor potencia de ese tramo concreto; la modulación lenta de A_8 es el batido entre esa frecuencia y la de Nyquist.

Otra forma de escribir e

La ausencia de periodicidad es una propiedad de las cifras decimales, no del número. La fracción continua de e, descubierta por Euler, tiene un patrón perfecto [9]: e=[2;1,2,1,1,4,1,1,6,1,1,8,1,1,10,\ldots], en el que se alternan dos unos y los pares consecutivos. No es periódica (sólo lo son las fracciones continuas de las raíces de ecuaciones de segundo grado), pero es completamente regular. Del mismo modo, e se calcula con un programa de pocas líneas, así que su complejidad algorítmica es mínima, aunque sus cifras superen todas las pruebas estadísticas de aleatoriedad. Aleatoriedad estadística y aleatoriedad algorítmica son cosas distintas.

Conclusiones

El experimento de deslizar las primeras cifras de e sobre las siguientes da exactamente lo que daría una secuencia aleatoria: coincidencias binomiales, máximos del tamaño esperado y una autocorrelación dentro de la banda del ruido en el 95\% de los retardos. La idea de grados de periodicidad tiene una formulación precisa en la clasificación del espectro en puntual, singular continuo y absolutamente continuo, y el exponente \alpha con que crece el pico espectral la convierte en un número: 2 para lo periódico y lo casi periódico, 1{,}585 para Thue–Morse, 1 para el ruido. Las cifras de e dan \alpha\approx1. Autocorrelar la autocorrelación eleva el espectro a potencias 2^{k-1} y acaba siempre en una senoide; lo que distingue una periodicidad real de una casual es que la frecuencia de esa senoide no cambie al cambiar el tramo, y en e cambia. Que las cifras de e sean realmente aleatorias en este sentido es, sin embargo, un problema abierto.

Referencias

  1. F. Johansson et al., mpmath: a Python library for arbitrary-precision floating-point arithmetic, versión 1.3, 2023. https://mpmath.org
  2. D. H. Bailey y R. E. Crandall, «On the random character of fundamental constant expansions», Experiment. Math., vol. 10, n.º 2, pp. 175–190, 2001.
  3. G. E. P. Box, G. M. Jenkins, G. C. Reinsel y G. M. Ljung, Time Series Analysis: Forecasting and Control, 5.ª ed. Hoboken: Wiley, 2015.
  4. N. Wiener, «Generalized harmonic analysis», Acta Math., vol. 55, pp. 117–258, 1930.
  5. M. Queffélec, Substitution Dynamical Systems — Spectral Analysis, 2.ª ed., Lecture Notes in Mathematics 1294. Berlín: Springer, 2010.
  6. M. Baake y U. Grimm, Aperiodic Order, vol. 1: A Mathematical Invitation. Cambridge: Cambridge University Press, 2013.
  7. W. Rudin, «Some theorems on Fourier coefficients», Proc. Amer. Math. Soc., vol. 10, pp. 855–859, 1959.
  8. J.-P. Allouche y J. Shallit, Automatic Sequences: Theory, Applications, Generalizations. Cambridge: Cambridge University Press, 2003.
  9. L. Euler, «De fractionibus continuis dissertatio», Commentarii Acad. Sci. Petropolitanae, vol. 9, pp. 98–137, 1744 (presentado en 1737).